días de periodismo

Una carta de Luis Abelardo Nuñez

Señor
Alfredo Kato
Lima

Distinguido y recordado amigo:

Deseo fervorosamente que al recibir la presente te encuentres bien de salud y de pesetas. Los mismos deseos para tu familia. Hoy día cumplo 45 días en el Japón. Cómo ha pasado el tiempo. En estos momentos hay un sol brillante en Akigawa Shi, ciudad que pertenece a Tokio To. Ya está por llegar el invierno, el otoño pasa desapercibido por estos lares.

Hace una semana pasó por aquí el temido tifón. Bueno, hubo mucho viento y llovió doce horas contínuas. Los japoneses ya están acostumbrados a estos acontecimientos, pero la naturaleza tiene voz y acción demoledora.
Pese al poco tiempo que tengo en este país, ya he recorrido y visitado muchas ciudades importantes. Te juro que hasta hoy no he gastado un solo yen, gracias a mi familia, mis hijos se portan a la altura de un buen Takahashi. Aquí hay mucho que ver y yo observo lo que acontece. Estoy sinceramente asombrado por todo lo que existe aquí.
Como ciudad, Tokio es una urbe muy diferente a lo que uno puede imaginarse. Sus edificios, sus oficinas públicas, sus calles, sus parques, son de admirar. No hay un solo papelito en el suelo. El público, en general y sobre todo los niños, están bien educados. Van y depositan los desperdicios (papeles, latas de gaseosas y vitaminas que se expenden en máquinas) en el “gomi” (depósitos de basura).
Las señales de tránsito se respetan. No es necesario que la policía vigile y es que el pueblo está bien educado. Cuando el semáforo marca rojo, todos miran y esperan. Cuando la luz verde se prende, una musiquita avisa para que pasen los peatones,dándose a los niños, ancianos y lisiados la preferencia. Los choferes son respetuosos.
Como aquí todos los carros que circulan son nuevos, imagínate los taxis de servicio. Tapizados, con alfombra, aire acondicionado, reloj, una radio con bajo volumen acompaña al usuario. El chofer usa guantes y gorra, y hasta ahora no he visto uno “guayacol”. Estoy seguro que, al partir de su base, ya están registrados en la computadora.
Si algún pasajero deja algo por olvido dentro del auto (artefactos, bolso o cartera con dinero y documentos), al día siguiente se lo devuelven en su domicilio. Increíble, pero cierto.
Hablando de música, los japoneses están occidentalizados y han adoptado el rock, la salsa y ritmos como el rap, etc.
La televisión peruana se aprecia mediante videos. Estas copias son un buen negocio de los brasileños que manejan este mercado:  “Diálogo”, “Contrapunto”, “La Revista Hablada”, “Risas y Salsa” y otros.
La próxima vez te daré más datos. Los japoneses promueven en la televisión sus comidas, sus productos, sus costumbres, su historia, etc. En cuanto a la música criolla, tan solo en algunas
peñas. Así son las cosas, el panorama es algo incierto para los criollos, pero allí estaremos, pase lo que pase.
Por esta vez me despido, volveré a la carga. Saludos a Gonzalo Toledo.

tu amigo,
Luis Abelardo Núñez

Nota.-Luis Abelardo Núñez se fue al Japón en 1996, donde viven algunos de sus hijos, y falleció en el país de  los cerezos el 19 de diciembre del 2006, víctima de un cáncer a los 79 años de edad. Su verdadero nombre era Luis Abelardo Takahashi Núñez.  Su padre era japonés y procedía de la prefectura de Fukushima. Entre sus composiciones más celebradas están los valses “Embrujo”, “Engañada”, “Con Locura”, “Ansias”, “Imaginación”, etc. y las marineras “Sacachispas” y “Trujillano”.
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