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Entrevista a Sarah Vaughan, “la divina”

“Podrán agregarle instrumentos eléctricos, también mucho de rock, pero el jazz no morirá. Los ritmos musicales vienen y van, pero el jazz permanece. Aclaro que yo no estoy en contra de estas corrientes porque, a veces, hay algo bueno dentro de ellas. Pero, pasada la novedad, resurge el jazz”, manifestó ayer Sarah Vaughan, antes de subir al avión que la llevaría a Santiago.

La famosa cantante estadounidense, que embelesó al público que acudió al único concierto que ofreció en el Auditorio Santa Ursula, dijo también que no podía explicar el porqué existen más intérpretes femeninas del jazz que masculinos. “Es una pregunta interesante y, francamente, nunca me había puesto a pensar en ello”, comentó mirando tiernamente a su amante y representante Marshall Fisher.
Sarah Vaughan explicó luego que , si es correcta nuestra opinión de que ella brindó la noche del miércoles un concierto excepcional, se debió a que “encontré un público encantador”. Reveló que la humedad de Lima no la había afectado en lo absoluto. “Lo único que me molesta un poco es la altura y, por eso, cuando actúo en México o Bogotá, termino el programa faltándome aire”, agregó.
Sobre su más reciente grabación, la artista dijo que era un long-play con temas de The Beatles y que, como no le había gustado al gerente de Atlantic Records, Ahmet Ertegun, no ha salido ni saldrá a la venta. “Me irritó tanto la actitud de este señor que me he propuesto no firmar contrato con ninguna disquera comercial y, desde ahora, yo misma produciré mis discos”, señaló.
Cuando le dijimos que muchos grandes críticos señalan que tiene un instrumento musical como voz, Sarah Vaughan levantó los hombros y expresó: “Yo solo me limito a cantar”
Sobre los integrantes del trío que la acompaña en la gira (Carlton Schroeder, piano; Robert Magnusson, contrabajo; y Jimmy Cobb, batería), la famosa cantante sonrió y comentó: “Son buenos músicos, si no no tocarían conmigo”.
La artista, que ha ganado los más importantes premios de la industria discográfica, reveló que fuma “unos diez cigarros al día y me gusta, antes de salir al escenario, dar un par de pitadas” y que no tiene cuidados especiales con su voz. “La gente que me rodea se sorprende de que cante, sude, y luego busque un lugar fresco, sin que ello me quebrante la salud”, manifestó.
Sarah Vaughan contó que, cuando no tiene compromisos artísticos, le gusta ir de compras y preparar los alimentos. Finalmente, confesó que no oculta su edad. “Tengo 56 años bien vividos”, dijo con una amplia sonrisa la cantante que inició su exitosa carrera en 1942, al triunfar en un concurso de aficionados.
Nota.– Esta entrevista fue publicada en La Prensa el 14 de octubre de 1977. Recuerdo que ella hablaba muy rápido y yo le dije que mi dominio del inglés no era bueno y que, por favor, me respondiera de una manera más pausada. Ella se río y me dijo: “O.K. Te contestaré len-ta-men-te”. Aquella mañana me obsequió una fotografía con dedicatoria y al reverso de la misma puso la dirección a la que me dijo podía escribirle. Sarah Vaughan falleció el 3 de abril de 1990, víctima de un cáncer pulmonar, una semana después de haber cumplido 66 años. Al momento de morir estaba viendo en la televisión una película protagonizada por su hija adoptiva.

Sarah Vaughan, “La Divina” y yo

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