días de periodismo

Actriz de Rashomon en Lima

Cuando en 1952 la R.K.O. Radio estrenó “Rashomon” simultáneamente en los Cines Le París y Biarritz (estaba ubicado en el Jirón de la Unión y se levantaba sobre lo que había sido el Cine Campoamor), fui a verla a la primera de las salas que menciono y, como ofrecía funciones continuadas, no me moví de mi butaca y la aprecié dos veces seguidas. Además de impresionarme la forma en que Akira Kurosawa nos preguntaba si existe la verdad absoluta al plantearnos cuatro versiones diferentes sobre un mismo episodio: la violación de la esposa de un samurai y la muerte de éste en medio del bosque; quedé prendado de la protagonista Machiko Kyo.

De tal manera que no me perdí ninguna de sus películas que, gracias a otras distribuidoras,llegaban a nuestras pantallas. La vi en “La Puerta del Infierno” de Teinosuke Kinugasa en el Cine Excelsior; en “Ugetsu” de Kenji Mizoguchi en el Colón; en “La Flor del Infierno” en el Venecia; y “Barrio Rojo” (La Calle de la Verguenza) de Mizoguchi en el Biarritz. Todas ellas exhibidas entre los años 1954 y 1960. Y, por supuesto, no dejé de ir al Cine Metro para verla en “La Casa de Té de la Luna de Agosto”, una película de Hollywood en la que alternó con Marlon Brando y Glenn Ford.
Así es que imagínense cómo me sentí la noche del 11 de agosto de 1971, cuando la vi bajar del avión (por esos años, los periodistas podíamos ingresar hasta la pista de aterrizaje) y luego tuve la ocasión de admirarla desde cerca, tomarme unas fotos con ella y escucharla hablar. Aquella noche solo estuvimos tres periodistas y, por coincidencia, los tres de origen japonés: Luis U. Shimazaki, director de la recordada revista Nikko; Juan Kazuo Iida del diario Perú Shimpo y yo, de La Prensa. Fue entonces que lamenté no dominar el idioma japonés y tuve que conformarme con las escuetas traducciones de mis dos veteranos colegas.
Recuerdo que les pedí que le preguntaran si existía alguna diferencia importante entre la forma de dirigir de Kurosawa y Kenji Mizoguchi, ya que ella había trabajado bajo la dirección de los dos maestros del cine japonés. Según Iida-san la actriz se había limitado a responder que admiraba a los dos y que había trabajado a gusto con ellos. Si bien Kurosawa fue el que la lanzó a la fama, resultó siendo Mizoguchi quien la tuvo bajo sus órdenes en “Ugetsu”, “La Princesa Yang Kwee Fei” y “Barrio Rojo” (La Calle de la Verguenza). Hay que recordar que otro gran maestro del cine japones, Yasujiro Ozu, la dirigió también “La Hierba Errante”, que no se estrenó en Lima.
Cuando quise saber si ella tenía algún secreto para mantenerse bella, fresca y lozana (tenía 47 años), el señor Iida me dijo: “¿Cómo le voy a preguntar eso?” y fue entonces que acudí a la ayuda de Shimazaki-san. Al escuchar la pregunta, vi que Machiko Kyo se sonrojaba y, tras agradecer, manifestó que no tenía ningún secreto de belleza. Fue entonces que, mirando a Iida-san, le dije: “Ya ve, hasta ha agradecido la pregunta”. La actriz bajó en Lima para hacer un poco de turismo y al día siguiente se fue a Ecuador, antes de pasar a Brasil donde iba a participar en un espectáculo benéfico a favor de niños lisiados.
Por esa época, la industria cinematográfica japonesa atravesaba por una fuerte crisis. Se aseguraba que de cien japoneses que iban habitualmente al cine, solamente diez continuaban concurriendo. Por lo tanto, al bajar la producción de películas, los actores que antes no querían saber nada con la pantalla chica estaban incursionando en la televisión. “Es un hecho muy similar al que está ocurriendo en Hollywood y creo que todo pasará”, afirmó la bella actriz al respecto, agregando que ella acababa de participar en la grabación de la telenovela “Haru Ichiban” (Primera Primavera)  para la Fuji TV.
El verdadero nombre de Machiko Kyo es Motoko Yano y nació el 25 de marzo de 1924 (hoy tiene 88 años) en Osaka, Japón. Comenzó como danzarina en el elenco Shochiku Shoju Kagekidan cuando tenía 18 años de edad, hasta que un “buscatalentos” la descubrió y fue en 1949 que debutó en la película “Chijin no Ai”. Akira Kurosawa la vio y la llamó para hacer “Rashomon”, el film que ganó el Grand Prix del Festival de Venecia 1951, el Oscar a Mejor Película Extranjera en 1952 y muchos otros galardones internacionales, y que, además, descubrió para el mundo entero la existencia del buen cine japonés.
Dos años después de esa primera visita a Lima, en que la acompañó su secretaria Taka Ichikawa, la actriz volvió con una enorme delegación que incluía actores de kabuki como Mitsugoro Bando – que murió años después tras comer sashimi de pez globo- y como Kazuo Hasegawa (“La Puerta del Infierno”), cantantes como Sen Masao (famosísimo después por el tema “Kitaguni no Haru” y por casarse con norteamericanas rubias), magos y las hermanas Kawata, danzarinas de Okinawa; y Hisaya Morishige, actor y más conocido por haber compuesto la canción “Shiretoko Ryojo”. Todos (eran como treinta artistas) retornaban de Brasil , después de haber participado en la celebración del Primer Centenario de las Relaciones Diplomáticas entre Japón y Brasil, organizada por la Sociedad Cultural Japonesa y la institución caritativa japonesa “Ayumi no Hako”. La delegación fue atendida en las instalaciones de la Asociación Peruano Japonesa, institución que por entonces presidía Julio Sato, y ofreció un simpático y variado show en su auditorio.
Machiko Kyo, actriz de “Rashomon” y yo. 
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