días de periodismo

Amistad entre artistas y periodistas

Tengo la impresión de que antes existía un acercamiento mayor entre los artistas locales y los periodistas. Es muy posible que esté equivocado y que si tuve un contacto más directo con muchos de nuestros talentos artísticos se debió a que tuve una política o manera de actuar diferente a la de mis colegas. Les confieso que siempre consideré amigos a los artistas y, desde un principio, quedó establecido que la amistad quedaba de lado cuando, por mi condición de crítico, debía propinarles un “palo” en mi columna y que al hacerlo no me guiaba ninguna mala intención. Y las cosas funcionaron tan bien que hasta ahora, cuando ya no escribo en un periódico y me encuentro con alguno de ellos por las calles, me saludan y abrazan con mucho cariño. Esto me hace sentir satisfecho.

Naturalmente, hubo artistas que no comprendieron bien mi forma de actuar y se sintieron mal cuando recibían una crítica desfavorable. Uno de ellos fue el desaparecido Felipe Sanguinetti quien, ante unos palos que di en el suplemento “7 Días” de La Prensa a su programa “Estrafalario” que presentaba en el Canal 7, aprovechó que estábamos en una fiesta de Radioprogramas en el Hotel Crillón para amenazar con golpearme y lo hizo sin ponerse de pie y delante quienes lo acompañaban en la mesa. Yo, que por entonces tendría unos 30 años de edad, medía 1.71 mts. y no era manco, le dije que me buscara cuando se le pasara la borrachera. En tiempos más cercanos, hubo otros que apelaban a los correos electrónicos anónimos para insultarme y algunos contenían gran carga racista. En fin…
Pero volvamos al tema de la relación artista-periodista fuera del ámbito profesional, vienen a mi memoria mientras escribo algunos episodios en los que disfruté de gratos momentos en compañía de artistas. Por ejemplo, recuerdo que cuando Cecilia Bracamonte estaba estaba encinta, invitó a un grupito de amigos a almorzar y fue así que llegamos hasta el hogar que compartía con Augusto Polo Campos Edith Barr, el desaparecido Eddy Martínez y yo. Tras disfrutar de los potajes criollos- creo que fue el compositor de “Cuando llora mi guitarra”, “Regresa”, “Y se llama Perú” y tantos éxitos el que cocinó aquel día- los cinco nos pusimos a jugar “golpeado”.
Otro grato recuerdo es el almuerzo que compartí, en la sede del Sindicato de Artistas Folclóricos que quedaba en San Martín de Porres, con grandes estrellas de la canción andina como los desaparecidos María Alvarado Trujillo “La Pastorita Huaracina”, Ernesto Sánchez Fajardo “El Jilguero del Huascarán” y Rosa Yacarini, “Margaracha”. También estuvieron en la reunión Simón Rojas Vidal, Nila Villanueva “Estrellita de Pomabamba” y conductores de programas radiales que difunden la música andina como Eladio Obispo. La foto
que publico fue captada aquel mediodía
En otra oportunidad, asistí en compañía de mi colega y gran amigo Juan Reyes, quien reside en Miami y es editor del blog “Perú Hoy”, a una comida que, con motivo del cumpleaños de “La Pastorita Huaracina”, organizó un grupo de sus colegas artistas encabezado por Angélica Harada Vásquez “La Princesita de Yungay”. A dicha reunión acudieron “Margaracha”, Eusebia Mollo, “La Enana del Amor” y una gran cantidad de artistas y amigos. Pero hubo un detalle que consideré “fuera de foco” y éste residió en que habían contratado a un mariachi (imagínense, un mariachi) para que le cantara “Las Mañanitas”, en lugar de contar con un conjunto ancashino que le dedicara la hermosa página “Punchaynikipi” (En tu día) de Baltazar Zegarra.

Almuerzo con folcloristas (10 de mayo de 1983).

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