días de periodismo

“La Pastorita Huaracina”

 

Era el domingo 19 de diciembre de 1944 y la doméstica María Alvarado Trujillo cumplía catorce años, pero no había dinero ni tiempo para celebraciones. Esperaba, impaciente, como todos los domingos , en un rincón del desaparecido Coliseo Bolívar – ubicado en Manzanilla. donde hoy es Tacora- que faltara alguna de las bailarinas para reemplazarla y ganarse nos soles. Sin embargo, ese domingo no faltó ninguna danzarina pero sí una cantante. Así es que, desesperado, el director del conjunto “Atahualpa”, Luis Durand, reparó en ella y la obligó a subir al escenario y a cantar por primera vez en público y ese día, entre grandes ovaciones, nació “La Pastorita Huaracina”.
Dentro de seis días se cumplirán treinta años del hecho que acabamos de narrar y que motivará el próximo jueves un grandioso homenaje en el Teatro Municipal, pero…¿cómo lo recuerda hoy la intérprete ancashina que se mantiene vigente en la actividad artística y es considerada la Reina de Reinas del Cancionero Folclórico?
“Parece que Durand decidió darme una oportunidad porque yo era puntual y, como no tenía vestuario, me prestaron una descolorida vestimenta cusqueña. Pero, llegado el momento, no quise salir al escenario. Me llené de nervios porque el coliseo estaba lleno. Durand se amargó conmigo y me obligó a tomar una copita de anisado para que me diera valor. Luego me dio un grito y me empujó al escenario. Si me empujaron para salir también tuvieron que empujarme para que entrara. Había cantado el pasacalle Perlas del Oriente y el público se había alocado y tuve que seguir cantando chuscadas como Neblina Blanca y Suspiros al Aire y huaynos como La Cervecita. Hasta las trenzas postizas que me  habían puesto se me cayeron en el escenario. Pero jamás en mi vida olvidaré los aplausos que recibí ese día”.
Pero la ex-pastorcita que fugó del hogar – allá en Malvas, Aija, Ancash- cuando tenía nueve años y llegó a Lima en busca de la ayuda de Claudia Castro, su hermana por parte de madre, para lograr un futuro mejor, tuvo que sufrir bastante para conquistar el sitial que hoy ocupa por méritos propios. “Mi hermana era buenísima y me hizo estudiar, pero yo misma me hice daño de no seguir en la escuela. Así es que solo llegué hasta el tercero de primaria, Cuando mi hermana murió, comenzó para mí el vía crucis. Trabajé como doméstica en diferentes casas, pero no perdí la costumbre de ir los lunes al Cine Francisco Pizarro a ver, tal como lo hacía con mi desaparecida hermana, espectáculos folclóricos que ofrecía la Cía. “Ollanta” con Alejandro Vivanco y César Gallegos. Soñaba con ser una de las cantantes o danzarinas que se presentaban en el escenario”
Un día fue a visitar a su prima Francisca Mejía, que era bailarina del Conjunto “Atahualpa”, y se encontró con un grupo de artistas. “Mi prima me presentó a su director, Luis Durand, y éste me miró de pies a cabeza y no me dio bola. En esa época se seleccionaba a las chicas bonitas y de buena figura, y yo era regordeta y cuadrada. Pero comencé a asistir a los ensayos y era la primera en llegar a las reuniones, que se realizaban de 6 p.m. a 9 p.m. y por eso muchas veces me despedían de las casas donde trabajaba. Pero tuve la suerte de ser contratada por Alejandro Bravo de Rueda y su esposa, quienes me trataron como a una ahijada y se mostraron comprensivos ante mis inquietudes artísticas. Todo lo que soy se lo debo a ellos y a sus hijos”, confiesa.
Después de ser suplente durante mucho tiempo, “La Pastorita Huaracina” tuvo su histórico debut en el Coliseo Bolívar. Fue luego figura principal de los conjuntos “Atahualpa”, “Huayna Cápac” y “Atusparia”, realizando giras por las provincias. En una de ellas, cuando cantaba en el coliseo de gallos de Huaral, su hermano mayor, Ciro, le pegó y amenazó con meterla en un convento, al ver cómo el público le arrojaba dinero al escenario. Hoy, cada vez que recuerdan el episodio, ambos lloran.
Nota.- Esta nota la publiqué en “7 Días del Perú y del Mundo”, revista que editaba La Prensa, el 13 de diciembre de 1974. La querida intérprete del cancionero ancashino falleció el 24 de mayo del 2001.
“La Pastorita Huaracina” me obsequia su LP.
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