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“La Limeñita y Ascoy” en el recuerdo

“Ahora sí, no me importaría morir en cualquier momento”, expresó Rosa Dolores Ascoy quien, con su hermano Alejandro, conforman desde hace treintaiséis años el popular dúo criollo “La Limeñita y Ascoy”. Fue en una reciente reunión en la que se rindió un homenaje a la pareja artística por la aparición de su primer long-play.

Para Rosita, según agregó, la grabación de este disco constituye la cristalización de un gran sueño. Contó que cuando el compositor y cantante Juan Mosto-en representación de la disquera FTA, fue a proponerles la realización del long-play “Glorias de la Canción Criolla”, fue “como si Dios hubiese tenido misericordia de nosotros”.
La historia del ya legendario dúo comenzó sin que Rosa Dolores ni Alejandro se lo propusieran. “Visitaba con mi familia la Radio Goicochea, recordó “La Limeñita”, cuando encontré una guitarra y me puse a tocarla. Yo tocó desde los siete años. Me escuchó un señor, que creo apellidaba Brito y era el director artístico de la emisora. Me llevó a lo que hoy se llama camara de transmisiones y me animó a cantar”, contó Rosita.
Siguió recordando: “Yo interpreté “Huérfano soy, no conocí a mi madre”, vals que en ese entonces se cantaba mucho. Rosa Elvira Figueroa y el poeta Alatrista, que estaban también en la radio, me preguntaron si quería dedicarme a ser artista. Dejé un buen recuerdo esa mañana, pero mi familia se opuso. Mi madre no existía ya y Alejandro estaba fuera de Lima”
Pero el virus de lo artístico había penetrado ya en ella. “A los quince días de la visita a Radio Goycochea, las Empresas Eléctricas Asociadas auspiciaba el programa “Mi Guitarra y Yo”, que marcó el comienzo de mi vida artística. Llegó mi hermano de Trujillo y lo invité a hacer un programa juntos. Alejandro había cantado con Romero, el dúo Costa-Monteverde y otros artistas. Escuchó la gerencia y contrató también a mi hermano. Alejandro tenía una voz fabulosa”, evocó.
“Ese mismo año, 1937, Radio Dusa organizó un concurso y entramos nosotros de puro valientes porque competían connotadas figuras. Pero quiso Dios que los periodistas tomaran en consideración nuestro número para el primer premio, que consistió en una guiatrra de doce cuerdas. Yo la mimaba pero era muy grande para mí”, prosiguió demostrando una buena memoria.
“Así seguimos- continuó Alejandro- y un 30 de agosto el “Gaucho” Aprile organizó un festival en el Teatro Municipál que sirvió para el debut de “La Limeñita y su Conjunto”. Además de nosotros,  integraban el conjunto Filomeno Ormeño en el piano, Nicolás Wetzell en el laúd y Carlos Bahamonde en el cajón. Llegamos a actuar en todas las salas de Lima, Callao y Balnearios”.
Rosita retomó la narración: “Realizamos una gira por Chile, actuando en casi la totalidad de sus ciudades, y luego pasamos a Argentina, sin llegar a Buenos Aires. Estuvimos en Santa Fe, Mendoza, etc., hasta que una de los guitarristas falleció (su rostro se entristece). Se trataba de mi esposo, Guillermo García Ocharán. Entonces desapareció la artista y surgió la esposa”.
La cantante reveló que durante su vida matrimonial tuvo tres embarazos y que, desgraciadamente, siempre se frustró su deseo de ser madre. “Es la desgracia más grande que he tenido pero…trabajábamos mucho”, señaló pugnando por no soltar las lágrimas. Su hermano Alejandro aprovechó para comentar: “Se trabajó mucho y se ganó muy poco. No hemos podido guardar”
En estos días, “La Limeñita y Ascoy” no actúa en ningún local criollo ni en la televisión porque, según Rosita, “cojo ronquera en estos meses de julio y agosto. Además me acelera el corazón y no puedo cantar con el compás debido”.
La pareja artística informó que el Club de Leones de Barranco y otras instituciones han iniciado un movimiento tendiente a proporcionarles una casa propia, y que incluso un diario capitalino ha comenzado a recibir las adhesiones. “La Limeñita” lanzó un fuerte suspiro al terminar de hablar sobre esta campaña.

Nota.- Esta entrevista la publiqué en La Prensa el 28 de julio de 1972. Alejandro Ascoy falleció en setiembre de 1985 y Rosa Dolores lo siguió diez años después, un día de diciembre de 1995.

En el departamento de los Hnos. Ascoy  (1972)

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