días de periodismo

Víctor Escalante: “Así pasen 50 años”

Mañana jueves, a las 7 p.m., se inaugurará en el Centro Cultural San Marcos la exposición “Así pasen 50 años” del destacado artista Víctor Escalante. Se trata de una retrospectiva de las obras que -inspirándose en temas del antiguo Perú- ha creado durante medio siglo. Me ha llegado la invitación y no dejaré de asistir porque- además de reconocer y admirar su trabajo como dibujante, pintor, diagramador y editor- soy uno de sus más viejos amigos.

Fuímos compañeros de estudio en el Colegio Nacional Hipólito Unanue, cuando éste funcionaba en el local que hoy es sede principal del Partido Aprista, en la Avenida Alfonso Ugarte. Recuerdo que, desde esa época, Víctor demostraba disposición y muy buen gusto por el dibujo, por las artes en general. Después, ambos incursionamos en el periodismo y, aunque nunca llegamos a laborar en un mismo medio, solemos encontrarnos aunque no lo hayamos acordado.

A veces nos topamos en algún acto cultural – una exposición pictórica o fotográfica o la presentación de algún libro- también en los almuerzos del Club de Periodistas, sobre todo en la época en que Domingo Tamariz era su presidente; y, muy especialmente, en la celebración de un nuevo aniversario del diario “Ultima Hora” que, aunque dejó de publicarse en 1984, se lleva a cabo todos los años gracias al entusiasmo de dos de sus reconocidos redactores: Justo Linares y Roberto Salinas.
La invitación que me ha hecho llegar Víctor, me hizo recordar una anécdota de la época en que éramos colegiales. En 1955, cuando cursábamos el último año de la Secundaria, los de nuestra aula decidieron realizar el viaje de promoción. Con el poco dinero que habíamos logrado reunir averiguamos  que solo podíamos llegar hasta Ica. Sin embargo, aceptamos y estábamos contentos hasta el momento en que informamos a las autoridades del colegio y éstas nos dijeron que el plazo para realizar los viajes de promoción había vencido y que canceláramos lo planeado. Francamente, nos dejaron fríos y, en un primer momento, no sabíamos qué hacer.

Nos reunimos todos los de la promoción y acordamos ir a la empresa de transportes para hablar del problema y que nos devolviera el dinero que habíamos adelantado como parte de pago. Retornamos con las caras largas: si no viajábamos perdíamos el dinero. Así es que, en una reunión, acordamos que un grupo siguiera asistiendo a clases y el resto viajara a Ica. Así el colegio no podría tomar represalias contra los que, comoVíctor y yo, nos habíamos ido de viaje. Eso es lo que pensábamos.

Pero poco nos duró la alegría y la diversión porque, cuando estábamos en un restaurante esperando que nos sirvieran el almuerzo, vimos ingresar al local a Emilio Champion, que era nuestro Director de Estudios, con cara de pocos amigos. ¿Dónde está el resto de los muchachos?”, preguntó y nos ordenó que los buscáramos porque nos regresábamos a Lima con él.

A la mañana siguiente, mientras esperábamos en el patio del colegio el momento en que teníamos que reunirnos con el director  y nuestros padres, a los que habían convocado urgentemente, nos vio el profesor Odiaga, el obeso profesor de educación física, quien mirándonos lanzó esta frase: “Así es que ustedes son los expulsados”  Francamente, todos los que habíamos participado del “viaje de promoción” nos quedamos más fríos que cuando nos encontró Champion en Ica.

Sin embargo, tras las amonestaciones imaginables, no se concretó la expulsión y fue así que hace cincuentaisiete años egresamos del Hipólito Unanue y todos elegimos diferentes profesiones. Víctor Escalante se dedicó a la pintura y a la edición de libros; y yo al periodismo. No sé qué habrá sido de los otros compañeros de estudios, pero sospecho que mañana nos reencontraremos con varios de ellos en la vieja casona de San Marcos.

Víctor Escalante

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