días de periodismo

Badura Skoda: ¡Extraordinario!

Paul Badura Skoda me dedica un autógrafo.

La del pasado martes 14 fue una noche excepcional: el destacado pianista austríaco Paul Badura Skoda ofreció un hermoso concierto en el Auditorio Santa Ursula. Esa noche el artista, que está por cumplir 85 años de edad, demostró que sus dedos siguen fuertes y ágiles y, sobre todo, que sus facultades interpretativas se mantienen intactas para transmitir, con gran talento y sensibilidad, todo lo que los grandes compositores deseaban hacernos llegar a través de sus obras. Es un músico extraordinario y esta palabra no encierra todo lo que quisiera expresar sobre él.

Su maravillosa actuación debe haber convencido hasta a los más escépticos – hubo amigos que no creían que tocara bien debido a su avanzada edad-y nos alegró ver la sala completamente llena, porque el concierto era un homenaje que la Sociedad Filarmónica de Lima- que está celebrando sus 105 años de labor difusora de la buena música- le rendía por su impecable trayectoria profesional. Una dama, que asiste siempre a los conciertos, me comentó que “lo he escuchado hace años y creo que ahora Badura Skoda está tocando mejor que nunca”.

En la primera parte del programa, ofreció tres piezas para piano D946 de Franz Schubert y, a continuación, acompañado por el Cuarteto Lima (Lászlo Benedek, violín; Roberto Gonzalez, viola; César Pacheco, violonchelo y Ricardo Otárola, contrabajo), Quinteto Op. 114 (D667) La Trucha, también de Schubert pero con matices de buen humor. Al final de cada interpretación, el público le brindó una gran ovación. (Un dato curioso: el violín tiene el nombre y apellido del que cineasta que dirigió a Marlon Brando en  “El Salvaje”, una de sus primeras películas. ¿Será su hijo?)

Tras el intermedio, ingresaron al escenario los 30 músicos de la Sinfonietta de la Sociedad Filarmónica de Lima – formada especialmente para esta ocasión- con la que interpretó el Concierto para piano en re menor N° 20, K 466, de Mozart. Este compositor es el favorito del pianista. Además, el mismo Badura Skoda se encargó de dirigirla – hay que recordar que egresó del Conservatorio de Música de Viena con los premios de piano y conducción de orquesta- y qué bien sonó.

Para agradecer los grandes aplausos y los “¡bravo!”, que lanzó el público puesto de pie, el legendario pianista obsequió una pieza corta de Mozart. Después, posó con los integrantes de la Sinfonietta ante varias cámaras fotográficas y luego, a paso apresurado y sonriendo a la gente, se dirigió al hall del Santa Ursula donde sus admiradores ya hacían cola para conseguir su autógrafo. Por supuesto, uno de ellos era yo y hasta tuve la suerte de que el fotógrafo de la SFL me tomara la foto que ilustra esta nota.

Cuando le comenté que el concierto había sido maravilloso, el pianista – que tiene cara de buena gente y atendió a todos con bastante sencillez- me comentó: “Siempre Lima me trata bien”.  En el elegante programa, que la Sociedad Filarmónica de Lima  acostumbra distribuir al público antes de cada concierto y que le presenté, el pianista – que siente mayor afinidad con Mozart porque piensa que creó la más hermosa música y de manera perfecta- escribió: “Un recuerdo amistoso. P  Badura Skoda”. Le agradecí y, mientras caminaba en busca de un taxi, les aseguro que me sentía diferente, me sentía bien.

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