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Piero Solari y la alegría de vivir

Quienes lo han visto en su espectáculo “Cien Años de Canciones Italianas” pueden tener una idea aproximada de la alegría de vivir que en la realidad muestra Piero Solari. Porque este simpático italiano es uno de los pocos artistas que reflejan tanto entusiasmo y pasión por lo que hacen, tanto profesionalmente como en su vida hogareña. Y, además, es uno de los más recalcitrantes convencidos de que “tras el éxito de un hombre siempre hay una mujer”.

Casado desde hace veinte años con Gloria Recavarren, quien le ha dado cinco hijos, Piero afirma sobre su esposa: “Ella me ha ayudado a realizarme como persona y como artista. Sin Gloria no funciono. Yo no podría actuar sin la ayuda de mi mujer. A ella le cuento mis problemas, mis afanes, todo.Al extremo que cada vez que termino de cantar una canción le pido su opinión y, si no tengo su aprobación, no estoy contento”. Su mirada y su voz demuestran sinceridad.

Sobre las circunstancias en que conoció a la mujer que sería su esposa, Piero relata: “La conocí en Chaclacayo, en una reunión social. Ella cantó canciones brasileñas y yo interpreté, por supuesto, temas italianos. Gloria había vivido varios años en Brasil porque su padre, el general Federico Recavarren Cisneros, fue agregado aéreo de la Embajada del Perú. Recuerdo que le encantaba ´Favela´, que era su canción favorita”. Y se sume en los recuerdos tarareando la melodía.

¿Y cómo la conquistaste?
“Yo la enamoré durante cuatro años y de repente ella decidió viajar a Brasil y yo me fui detrás de ella. Al retornar a Lima la pedí formalmente. Ahora que lo pienso, creo que lo hizo con su segunda. Seguramente pensó que el noviazgo se prolongaba demasiado y que era ya hora de que se concretara en matrimonio. (Piero se ríe de buena gana) Y nos casamos el 14 de enero de 1956 en la capilla de Santa María Reina, donde todos los domingos canto en la misa”.

¿Comulgas en todo con Gloria?
“Además de todo lo que te he dicho, mi mujer y yo comulgamos en todo lo que son ideas de carácter cristiano-humanístico, y nos dedicamos a varias obras…pero de estas cosas no deseo hablar. Pero eso sí, quisiera expresar que esas sociedades de carácter paternalista, como las sociedades de beneficencia y los patronatos deberían desaparecer. Porque el hombre tiene derechos y es el Estado el que, con la colaboración de los ciudadanos pudientes, debe ayudarlo”.

¿Cómo te llevas con tus hijos?
“Tengo cinco hijos: Gianpiero (19), Francesca (16), Federico (15), Marco Aurelio )8) y Gloria María (6). Cada vez que nos embarcamos en una aventura teatral, todos ellos aportan ideas y sugerencias que debatimos. Esto permite, no la apertura, sino el aumento del diálogo, algo muy importante para la unión en el hogar. A veces quisiera tener un teatro propio y poder realizarme con la familia en el ambiente artístico”.

¿Y qué opinan ellos de esta idea?
“Les ha parecido una idea maravillosa y creo que esto se debe a que, desde que eran pequeños, siempre les hemos inculcado que lo más importante de la vida no es el dinero sino trabajar en lo que a uno le gusta. Gianpiero, que dirige “Cien Años de Canciones Italianas”, va a estudiar dirección escénica en Londres, porque en nuestro medio solo tenemos realizadores intuitivos, que no han estudiado. Mientras llega ese momento, Gianpiero estudia Letras”

¿Por qué no actúa Francesca?
“Francesca está estudiando el cuarto año de secundaria y, de acuerdo con ella, decidimos que esta vez no integrara el espectáculo. Pero, antes que termine la temporada, haremos un número con ella en “Cien Años de Canciones Italianas”. Francesca está consciente de que los estudios están primero. Además de Gianpiero y Francesca, Federico también tiene aspiraciones artísticas. Ya lo hemos notado que aspira a convertirse en un técnico luminico”.

Piero, ¿cuándo llegaste al Perú?
“¿Sabes? Yo nací en Chiávari, cerca de Génova, en Italia. Llegué al Perú en noviembre de 1947. Aquí encontré un ambiente maravilloso. Yo venía con la psicosis de guerra y había sufrido mucho. Te aseguro que, cada vez que pasaba un avión, yo me asustaba. Aquí hallé un ambiente de primavera constante y la cordialidad del peruano, que me hicieron olvidar los dos años y medio que pasé en un campo de concentración ubicado a 200 kilómetros de Moscú”

¿Guardas rencor por todo aquello?
“No. Comprendo que son cosas de la guerra. A los 17 o 18 años es fácil sufrir y esos recuerdos me hacen sentir feliz, porque hoy sé qué es el hombre, ver morir a la gente y mil cosas que trae una guerra. Yo reduje 37 kilos de peso durante mi encierro en el campo de concentración. Pero pienso que un hombre no puede ser feliz si no ha sufrido. La felicidad va de la mano con el sufrimiento. No odio, así como tampoco abrigo ideas políticas”.

Una última pregunta: ¿Te gusta la comida criolla?
“Con excepción de la carapulcra, me gusta todo; a tal extremo que en casa comemos más criollo que nada. Me encanta el cau-cau. Quisiera recalcar que soy un hombre muy feliz. Tengo a Gloria, mis hijos, mi madre (89) y a mi hermano mayor en el Perú”

Nota: Esta entrevista que le hice a Piero Solari fue publicada en la revista “7 Días del Perú y el Mundo”, del diario La Prensa, del 28 de mayo de 1976. El ejemplar costaba 30 soles. Piero Solari falleció en noviembre del 2001, víctima de cáncer al hígado, a los 77 años de edad.

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