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Un buen estreno: “Toda una vida”

En medio de tantas películas de acción repletas de grandes efectos especiales, resulta relajante apreciar un drama como “Toda una Vida” (Another Year) del inglés Mike Leigh, que retrata la vida tal como es. La cinta, que describe lo que sucede a un matrimonio y sus amigos a lo largo de un año, llega a nuestras pantallas con los siguientes pergaminos : fue candidata al gran premio del Festival de Cannes, al Oscar al mejor guión original y al premio del cine británico en el 2010. No conquistó los trofeos pero el solo hecho de haber postulado a ellos significa bastante.

Tom (Jim Broadbent) y Gerry (Ruth Sheen) llevan muchos años de casados. El sigue trabajando como geólogo y ella como terapeuta en un hospital. Ambos son sesentones y, cuando no están en el trabajo, se entretienen en su huerto y viven la etapa de la madurez con paciencia y serenidad. Les encantan las reuniones con la familia y los amigos. Sin embargo, les preocupa que su hijo Joe (Oliver Maltman), que es todo un profesional, permanezca soltero. Posiblemente por este problema familiar, no se dan cuenta que María (Lesley Manville), una compañera de trabajo de Gerri en el hospital, haya llegado a depender tanto de ellos.

La película está estructurada sobre las cuatro estaciones del año- que las tonalidades de la hermosa fotografía  recalcan- y en cada una de ellas alguno de los personajes secundarios se va convirtiendo en el protagonista y, por supuesto, con su respectivo su problema. De esta manera los personajes- a cargo de Lesley Manville, Imelda Staunton y Peter Wight – se lucen girando alrededor del maduro matrimonio que se convierte en paño de lágrimas de cada uno de ellos y es que, cada año que pasa, los hace – a Tom y Gerri- más serenos, más comprensivos, más sabios, humanos y están siempre dispuestos a ayudar.

Probablemente, “Toda una Vida” sea una cinta que será mejor apreciada por los adultos mayores y gente joven a la que le agrade un cine de mejor nivel, porque el director desarrolla la historia con un ritmo pausado que recuerda mucho al cine del japonés Yasujiro Ozu y esto no es lo que gusta a la mayoría de espectadores que busca solo el entretenimiento visual. Aunque hay gente que realmente la vida se desarrolla en forma lenta. Sea como fuere la existencia humana, lenta o acelerada, lo importante es que  los que vean la película de Mike Leigh comprenden que su argumento agridulce nos inculca la necesidad de vivir con un espíritu positivo y sabiendo apreciar los encantos de la vida diaria. Ojalá pudiésemos ser como Tom y como Gerri.

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