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Se fue la que solita se jaraneaba

Esta mañana falleció Esther Granados, quien era conocida como “La Reina de la Jarana y de la Alegría” y, con su partida, perdimos a la última de las integrantes de “Las Seis Grandes de la Canción Criolla”. Ella se ha ido a reunirse con Jesús Vásquez, Alicia Lizárraga, Eloísa Angulo, Delia Vallejos y Teresita Velásquez, quienes la antecedieron en la partida y con las que ya debe estar armando jarana en algún rincón del cielo.

Su sensible desaparición se produce faltando poco para la celebración del Día de la Canción Criolla y no sé si se habrán percatado de que son ya cuatro intérpretes criollos que han muerto en octubre: Arturo “Zambo” Cavero (9), Delia Vallejos (17), Lucha Reyes (31) y Esther Granados (19). La cantante falleció a problemas de salud propios de su avanzada edad, ya tenía 86 años. Su deceso se produjo a las 5.30 a.m. en el Hospital Rebagliatti.

Su nombre real era María Esther Granados Ulloa y había nacido el 30 de enero de 1926 en la calle Pachacamilla, en el barrio del Señor de los Milagros. Siempre le gustó cantar y, sindo una colegiala, sus compañeras de estudios la animaron a participar en un programa para aficionados que transmitía Radio Goicochea. Acompañada por el pianista Gonzalo Fernández, a quien llamaban “Arañita”, ella interpretó el vals “El Ermitaño” de Searafina Quinteras.

Años después, en 1939, debutó profesionalmente formando parte del elenco artístico de Radio Lima, que dirigía el pianista y compositor Filomeno Ormeño. Además de actuar como solista, Esther Granados formó parte del coro “Las Alondras” -con Alicia Lizárraga, Amanda Sosa, Rosita Passano, Zarela Cruzado y otras voces – que debutó en la inauguración del local de la mencionada radioemisora en la calle Risso.

La artista, que tuvo hasta el final un carácter alegre y jovial, cantaba valses, marineras, tonderos y huaynos. Sin embargo, tenía predilección por los temas jaraneros como “Un Suspiro” de Bocanegra o “Con punta y talón” de Gina Dean y Antero Aspíllaga. Nuestro buen amigo Gonzalo Toledo contaba que una noche, Esther estaba cantando en la boite “Embassy” cuando uno de los asistentes se puso de pie y quiso bailar con ella, fue entonces que la cantante le dijo: “Muchas gracias pero yo…solita me jaraneo”.

Desde entonces, finales de los 60, la artista usó el “Solita me jaraneo” para “guapear” cuando cantaba temas alegres. Entre los long-plays que tengo de ella está “Los Grandes Exitos de Esther Granados”, perteneciente a la colección “Selecciones de Oro de la Música Peruana”, y en la que la querida intérprete es secundada por Filomeno Ormeño y Lucho de la Cuba, Manolo Avalos y su Conjunto, la guitarra de Oscar Avilés, Filomeno Ormeño y su Conjunto, Domingo Rullo y su Orquesta, y Lucho Romero y su piano.

Cuando fui Director de Cultura de la Asociación Peruano Japonesa, en 1995, el presidente de la institución me pidió que promoviera actividades que abrieran las puertas del Centro Cultural Peruano Japonés al público en general, pero sin darme un céntimo partido por la mitad de presupuesto. Fue así que se me ocurrió el programa “Los que nos Hacen cantar” y solicité el apoyo de mis amigos artistas quienes no me fallaron y lo convirtieron en un exitazo.

Recuerdo que, el 15 de septiembre de ese año, logramos con Gonzalo Toledo – que me ayudaba en la organización de cada espectáculo- reunir en un solo programa a Esther Granados, Delia Vallejos, Alicia Lizárraga, “Las Limeñitas” (Graciela y Noemí Polo) y a la Reina y Señora de la Canción Criolla, Jesús Vásquez. ¿Se imaginan? Naturalmente, el público hizo cola desde temprano para disfrutar gratuitamente de un gran espectáculo de música criolla.

Felizmente, gracias al apoyo de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), “Los que nos hacen cantar” sigue siendo presentado cada dos meses y no mensualmente como lo estableciera hace 17 años. Sin embargo, es saludable que la APJ continúe con la labor difusora del cancionero criollo, dando oportunidad de lucimiento a nuevos valores que siguen el camino de Esther Granados y otros tantos queridos ídolos que nos dejaron.

Esther Granados, Jesús Vásquez, Alicia Lizárraga, Delia Vallejos, Graciela y Noemí Polo, “Las Limeñitas” y atrás estoy con Gonzalo Toledo y el destacado compositor y pianista Erasmo Díaz Yuiján. La foto fue captada el 15 de setiembre de 1995 en el Centro Cultural Peruano Japonés.

 

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