días de periodismo

José Feliciano es un Pinocho

Cuando participó en el hermoso homenaje que Telemundo le rindió a Celia Cruz, el 13 de marzo de 2003 en el Teatro Jackie Gleason de Miami, y en el que destacados intérpretes cantaron los temas de “La Reina de la Salsa”, a José Feliciano le tocó cantar “Usted Abusó” y hubo un momento en el que lanzó un “¡Celia, te amamos!” y creí que, como todo el mundo, él también quería a la inolvidable cantante cubana. Pero el intérprete de “Por qué te tengo que olvidar”, “Qué será”, “La Copa del Olvido” y tantos éxitos no amaba ni estimaba a Celia Cruz. ¿Por qué lo digo?

Hace unos días, leyendo “Perú 21”, casi me caigo de espaldas. Feliciano declaraba que “Celia Cruz era un poquito racista” y que su esposo “Pedro (Knight) fue su esclavo”. Puede haber gente que crea lo que dijo el artista puertorriqueño, pero estoy seguro que ninguno de los millones de admiradores de la cubana inmortal va a tragarse las barbaridades lanzadas por el cantante y guitarrista. Probablemente, lo que el músico buscaba era crear escándalo y, de paso, promover su reciente presentación en Lima al lado de Gilberto Santa Rosa.

Si fuese cierto lo que declaró. ¿ creen ustedes que Pedro habría permanecido casado con ella durante 41 años? En la parte final del homenaje que le organizó Telemundo, Celia olvidó la letra en español de “Sobreviviré”- que cantaron su intérprete original Gloria Gaynor con Gloria Estefan, Marc Anthony, Rosario, Patty La Belle y muchos otros- y hasta tuvo dificultades al agradecer. La cámara enfocó el rostro de Pedro, apreciándose que las lágrimas estaban por brotar de sus ojos. Cuatro meses antes le habían extirpado un tumor cerebral a su compañera.

Recuerdo haber escuchado a Pedro contar que Celia no enviaba a lavar su ropa interior (la de él) en los hoteles donde se alojaban durante las giras, porque que ella misma se encargaba de hacerlo; y así Feliciano viene con el cuento de que Pedro era esclavo de Celia. La misma cólera que tengo deben sentirla personas que la trataron de cerca durante tanto tiempo, entre ellas el empresario Jorge Fernández, que la trajo varias veces para la Feria del Hogar; los periodistas y los que la atendieron en el Sheraton Hotel. Ella era cariñosa y muy amable.

Si Celia Cruz hubiese sido racista, ¿creen ustedes que ella me hubiese hecho el regalo de su amistad? En una próxima nota les contaré las experiencias que me tocó vivir aquí, en Miami, en Nueva York y México y que traen abajo las tonterías lanzadas por José Feliciano. En julio próximo se cumplirán diez años de la sensible desaparición de la humilde profesora cubana que llegó a ser “La Reina de la Salsa”, que ganó siete Grammys, que recibió de manos del presidente Clinton y en la Casa Blanca el National Edowment for the Arts, el más grande honor que los Estados Unidos concede a la artes.

Y eso no es todo porque si quisiera mencionar todos los premios y honores que recibió Celia tendríamos que llenar varias páginas. Pero mencionaremos que tiene su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, que posee doctorados Honoris Causa de la Universidades de Yale, de Florida International University y la Universidad de Miami y que una calle de Miami lleva su nombre. A pesar de todo esto, Celia Cruz era una mujer sencilla, buena y alegre. Tan buena gente era que en 1998 me trajo el libro “No han matado a Tongolele”, de Arturo García Hernández, que Tongolele – al saber que venía a Lima- le pidió que me entregara.
celia y pedro (8.87)
Celia Cruz, Pedro Knight y Alfredo Kato en la Feria del Hogar (Agosto 1978)

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