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“El Alma del Sara Sara”

“Canto porque me gusta cantar, me encanta lo sentimental, los temas con contenido profundo y me imagino que canto también porque me viene por herencia: mi mamá canta y mi papá toca la guitarra diferente a lo que estamos acostumbrados escuchar”, confiesa Nelly Munguía, la cantante ayacuchana a la que sus admiradores llaman “El Alma del Sara Sara”.

Nacida en Parinacochas, octava de diez hermanos, la popular intérprete del cancionero vernacular fue traída a Lima cuando era una niña. Estudiaba en la escuela mixta “María de la Providencia”, de Breña, cuando comenzó a demostrar inclinación por el canto. Fue la Madre Verónica, quien la seleccionó para que integrara el coro del plantel.

“Se podría decir que comencé cantando música sacra porque todos los domingos íbamos a la Iglesia de Desamparados. Estuve como dos años en ese plan hasta que una noche hubo una verbena en el barrio y, como siempre he sido chiquita, logré meterme entre la gran cantidad de público, vi y escuché desde primera fila a Anamelba, Pedrito Otiniano, Maritza Rodríguez y a otros, y me encantó Maritza”, recuerda.

Desde ese momento comenzó a aprenderse el repertorio de la “Princesita de la Canción Criolla” y cantaba sus temas en las actuaciones escolares. Por esta razón, algunas de sus compañeras de estudios la molestaban y, como señala Nelly, “me sacaban pica”. Por eso se peleaba y las profesoras solían castigarla mandándola al closet donde se guardaban los libros.

“Soy superbajita. Pasaban los años y no crecía. Por eso en el barrio me llamaban “Chata pata de yuca”. Comía y no crecía. Un día mis primos Joaquín y “Negro” me dijeron que para crecer debía bailar huaynos y yo me lo creí. Por eso cuando vi al grupo folclórico de “Flor de Huancayo” en la fiesta del Señor de Yampura, pedí a mi mamá para que le hablara de mi deseo de bailar en su elenco”, cuenta con entusiasmo.

“Flor de Huancayo” la citó en el local que es ocupado hoy por la “Peña Folclórica del Perú”, en el jirón José Gálvez, para que comenzara a ensayar los bailes. “Pero-recuerda Nelly- me gustaba más lo que cantaba ella”. Después de varios ensayos, debutó bailando en el Coliseo Nacional. ¿El año? 1962.

Para ir a los ensayos, su madre le exigía que primero realizara los quehaceres domésticos (cocinar, lavar, planchar, etc.) Tenía 15 años de edad cuando abandonó los estudios. Aprendió a coser y fue primero “cuellera” y luego “puñera” en una fábrica de camisas. Se compró una máquina de coser y hacía 30 docenas diarias de calzones plásticos para bebés por encargo de un comerciante japonés.

“A los 18 años me enamoro de Lino Altamirano”, quien cantaba en el dúo “Los Altamirano”, y poco tiempo después me estaba preguntando por qué me crecía cada día más la barriga. Cuando me di cuenta de la realidad, le pedí a Lino que se fugara conmigo porque yo no quería casarme. Me escapé de casa y fui a buscar ayuda donde mi profesora de inglés, quien me tomó como sirvienta”, confiesa sin poder disimular la emoción que le producen los recuerdos.

En vísperas de dar a luz, la maestra la llevó a casa de sus padres. Estos la trasladaron a Villa María, donde su cuñada Sara Cueva, donde el 10 de noviembre a la una de la madrugada se convirtió en madre. Su hijo, Jesús Lino, tiene ya 14 años. Sin descuidar su crianza, Nelly Munguía continuó su carrera artística cantando, convertida en solista, en la Peña Folklórica del Perú.

La artista se muestra agradecida a Gamaniel Concha, padre del cantante Shalim, quien manejaba la mencionada peña y que la ayudó bastante en sus comienzos. En estos últimos años, conocida ya como “El Alma del Sara Sara”, ha tenido la oportunidad de actuar en todo nuestro territorio, así como en Bolivia, Chile y Ecuador. Ha grabado cinco long-plays y prepara para el 14 de noviembre un recital en el Teatro Segura.

Nota.- Esta entrevista la publiqué el 30 de octubre de 1983, en el suplemento Amenidades, que editaba La Prensa, Como se sabe, desafortunadamente, Nelly Munguía, “El Alma del Sara Sara”, falleció en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, el 4 de marzo último. Un cáncer al estómago acabó con su vida cuando faltaban 15 días para que cumpliera 65 años.
nelly y yoNelly Munguía me visitó en El Comercio en junio de 1998.

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