días de periodismo

Rómulo Varillas, catchascanista

¿Sabían ustedes que, muchísimo antes de consagrarse como la quejumbrosa primera voz de “los Embajadores Criollos”, Rómulo Varillas  probó primero como boxeador y después como catchascanista? Era un adolescente que soñaba con ser un boxeador famoso y llegó a participar en el torneo “Guantes de Oro”, que organizaba un periódico. Aunque ganó cuatro peleas por knock-out lo cierto es que perdió muchísimas otras. Así es que, tiempo después, con un físico más desarrollado, probó como catchascanista y peleando con el seudónimo de “El Zorro”. Tampoco le fue bien: fueron más los contrasuelazos que le propinaron que los que él pudo aplicar a sus adversarios.

Pero, como su familia chalaca se había mudado a los Barrios Altos, este hombre joven comenzó a conocer lo que eran las jaranas criollas y aprendió a tocar la guitarra y a cantar. Y fue en una fiesta de las tantas en las era la atracción principal que lo escuchó cantar un señor apellidado Temoche, quien tenía su sastrería en la esquina de los jirones Cuzco y Andahuaylas, y como le gustó la forma en que interpretaba los valses lo invitó a una reunión familiar de fin de año. Fue así que surgió una amistad tan grande que Rómulo lo visitaba con asiduidad en la sastrería, donde un día coincidió con otros dos amantes de la música criolla: los guitarristas y cantantes Alejandro Rodríguez y Carlos Correa.

Como no podía ser de otra manera unieron sus voces y guitarras y Temoche no cesó de destacar el ensamble que habían logrado y los animó a formar un trío. Fue así que, tras una serie de ensayos y aprendizaje de un repertorio de valses, nacieron “Los Embajadores Criollos”.  El debut de este trío tuvo lugar en Radio Atalaya en 1950 y, en poco tiempo se hizo popularísimo. Radio Victoria ofreció a sus integrantes una mejor remuneración y los llevó para que alternaran, con Jesús Vásquez, en el horario del mediodía. Todo el mundo los escuchaba al extremo que si uno estaba en la calle comprobaba que de todas las casas surgía la voz inconfundible de Rómulo Varillas.

No exagero cuando les cuento que un día, mientras recorría los 100 metros de una cuadra de Mapiri, que me llevaba de Sandia hasta Cotabambas, pude escuchar la interpretación completa de “Alma,Corazón y Vida” de Adrián Flores Alván. Y es que todo el mundo sintonizaba el programa de Radio Victoria, que se transmitía desde los bajos de La Cabaña, con el auspicio de un pisco “que alegra el espíritu y levanta el corazón”. Sus discos con versiones de “Odiame”, “Hlda”, “El tísico”, “La rosa del pantano”, “Yolanda”, “Lejano Amor”, “Déjalos”, etc. se vendían como pan caliente.

Pero Rómulo Varillas, que era muy personalista, decidió un día abandonar el trío y formó con Fernando Loli el dúo “Los Compadres” y una de sus grabaciones, “El pirata”, ha pasado a la historia. Varillas hizo dúo también con el ex- “Cholo” Miguel Cabrejos. Poco después anunció que se convertiría en solista y fue así que se desintegró el popular trío “Los Embajadores Criollos”. Así como ganó muchísimo dinero, así también se le escurrió de las manos. Era muy mujeriego y le encantaban las joyas que lucía ostentosamente. Un día, estando en Arica, le dio un derrame cerebral que lo dejó hemipléjico.

Fue gracias a la solidaridad de mucha gente que se le pudo trasladar a Lima para internarlo en el Hospital del Empleado. Fue en esta etapa de su vida que Rómulo Varillas se acordó que existe Dios. El artista falleció en 1998 cuando tenía 76 años de edad.

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